¿Qué es la prueba del alce?

¿Qué es la prueba del alce?
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La prueba del alce es uno de los test más importantes que todo vehículo debe pasar para poder entrar en circulación.  Pero, ¿en qué consiste exactamente esta prueba? Bien, es una maniobra de esquiva que sirve para evaluar el comportamiento del coche y su estabilidad ante un cambio brusco de trayectoria. Por ello, es sin duda el estudio que todo fabricante de coches teme, pues de no superarla, el modelo en el que ha puesto tanto empeño puede acabar en el desguace. Más ahora, que los compradores se han visto seducidos por los famosos SUV y todoterrenos. Una gama que se caracteriza por tener una carrocería más elevada con un centro de gravedad más alto, y por lo tanto menos estabilidad.

¿Cómo se realiza la prueba del alce?

La prueba trata de recrear situaciones extremas en las que un conductor se vea en la necesidad de hacer dos giros bruscos muy seguidos. Dos volantazos rápidos y bruscos, que dibujan una trayectoria en forma de S. Generalmente, se efectúa a tres velocidades diferentes (60, 70 y 80 km/h), sobre un recorrido limitado por conos y en suelo seco.

Este ensayo intenta recrear situaciones en las que el conductor tenga la necesidad de dar dos volantazos bruscos. Por poner un ejemplo, imagina que circulas por una carretera de doble sentido y un solo carril de circulación. De repente, un animal te sorprende. ¿Cuál sería tu reacción? Sencillo, girar rápidamente el volante en sentido contrario para seguidamente incorporarte a tu carril. Pero, para asegurar que tu vehículo reaccionará correctamente, es de vital importancia para comprobar que la estabilidad del coche no se vería comprometida. Y de eso, se encarga precisamente la prueba del alce.

¿Qué se evalúa en la prueba del alce?

Como venimos comentando a lo largo del post, el objetivo principal es asegurar la estabilidad del coche. Esta prueba garantiza  que el coche reaccionará adecuadamente ante una situación crítica en la que se exige rapidez y, sobre todo, seguridad. Por ello, no se evalúa ningún elemento en concreto, sino la reacción del chasis en su conjunto. Dentro de este grupo estará implicado el sistema de suspensión, los frenos, los neumáticos y el control de estabilidad del vehículo.

Si todos esos elementos no se combinan a la perfección, durante el cambio brusco de trayectoría, la estabilidad del vehículo se verá comprometida y puede acabar volcando. Además también se debe analizar cuánto tiempo tarda el vehículo en volver a recuperar la línea recta y por supuesto. Pero eso no es todo, también cuánto espacio del carril contrario ha ocupado durante la realizaciñon de la maniobra.

¿Cuál es el origen del aprueba?

Solo con el nombre, puedes llegar a la conclusión de que en España no ha nacido. De ser así, no se hubiera llamado la prueba del alce, más bien sería la prueba del ciervo o del jabalí. Son los suecos, los que comenzaron a testar la estabilidad de los coches a través de esta prueba. Hay que tener en cuenta, que este país se caracteriza por sus condiciones climatológicas complicadas. Una realidad que puede dificultar hasta el extremo la circulación en las carreteras. Teniendo en cuenta esto, resulta evidente la necesidad de comprobar que un coche reaccionará adecuadamente a una situación inesperada. Y es que, no debes olvidar que las consecuencias de atropellar a un animal que puede medir hasta 2 metros de altura y pesar 700 km, puede ser catastróficas e incluso mortales

Para que te hagas una idea de cómo funciona esta prueba, te dejamos un vídeo en el que aparece el Toyota Hiliux. Este modelo no superó las prueba del alce y el porqué salta a la vista.

Fuente: DiarioMotor

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