La recaudación de los radares aumenta en ¡34 millones!

La recaudación de los radares aumenta en ¡34 millones!
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Los halcones que vigilan las carreteras españolas han agudizado su puntería y su vista. Esta afirmación no es baladí  y se debe al aumento en la recaudación que la DGT ha hecho a través de los radares. En total, 164,2 millones de euros en 2016. Esta cifra contrasta con los 120 millones recaudados en 2012.

Desde hace años, la recaudación de los radares se ha caracterizado por una clara tendencia a la alza. Pero es en este último ciclo, cuando todas las alertas han saltado ya que se ha pasado de ingresar cerca de 129 millones en 2014 (355.000€ al día) a más de 164 de 2016 (449.000€ por día). Este aumento acusado de la recaudación ha provocado que las sanciones interpuestas por los cinemómetros se hayan convertido en la principal fuente de financiación de la DGT.

Para explicar este insólito aumento, Tráfico recurre a dos posibles explicaciones. En primer lugar, un aumento de los desplazamientos durante los últimos años. Exactamente en 2016 hubo 392 millones de desplazamientos de largo recorrido. Unos datos que se traducen en un aumento del 5% respecto a 2015 y del 9% en comparación con 2014. En segundo lugar, hacen hincapié en la medida introducida desde el 2015 con la que se decidió trasladar todos los cinemómetros a las carreteras secundarias. Medida que se decidió implantar ya que en este tipo de carreteras es dónde se concentran el 75% de las víctimas mortales por accidente.

Aunque estas explicaciones son reales, cabe destacar que España es el segundo país europeo con más radares, justo después de Italia. Según el estudio llevado a cabo por la empresa Coyote, en España hay una media de 0,8 radares por cada 100 kilómetros, es decir, uno cada 100 kilómetros. Unos datos que irán en aumento a partir de este mismo año, con las nuevas 15 medidas urgentes anunciadas por la DGT.

En cualquiera de los casos, la función de los radares sigue quedando en entredicho, ya que las disputas entre organizaciones de conductores (como AEA o el RACE) y la DGT siguen en pleno auge. Mientras que las primeras apuntan que “un radar oculto, del que no avisan y que no está señalizado, cumple una función más recaudatoria que preventiva” (RACE). La DGT sigue escudándose en que “sin infracción, no hay multa”.

Fuente: El País.

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